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lunes, 28 de marzo de 2011

Cuando ruge la Tierra...

"Lo más efectivo es la prevención: ordenar y ajustar la actividad humana a la probabilidad de que ocurran eventos catastróficos en una zona"



Han pasado ya más de dos semanas desde el fatídico 11 de marzo de 2011 y las cifras de fallecidos, desaparecidos y desplazados por el terremoto y posterior tsunami acontecido en Japón no paran de crecer. Entre desaparecidos y fallecidos, ya suman más de 24.000 personas, según la Agencia Nacional de Policía; y los desplazados rondan los 270.000, según fuentes de la agencia local de noticias Kyodo News. La nota ‘positiva’ es que, a fecha de 18 de marzo, se han rescatado más de 26.700 víctimas, según la información que aparece en la página web de la Embajada de Japón en España. Y todos estos datos son ya de por sí muy preocupantes, sin tener en cuenta los problemas con los reactores nucleares, los niveles de radiación en el medio ambiente, las pérdidas económicas, los hogares destrozados, los modos de vivir vueltos del revés,…

Y es que la naturaleza, de vez en cuando, nos da estos zarpazos de humildad, como nos cuenta Antonio Fernández, Profesor de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED.


A. F.: El ser humano es muy antropocéntrico y esto nos ha venido muy bien para la soberbia tecnológica del hombre. Japón es uno de los países más avanzados, con la tecnología puntera, con todo su conocimiento; pero un simple movimiento ha dado al traste con esa soberbia tecnológica. Lo cual no es mal aprendizaje. Si la central nuclear hubiese estado a unos 20 metros sobre el nivel del mar, probablemente no estaríamos haciendo esta entrevista.

Pregunta: La destrucción ha sido tremenda en un país acostumbrado a los movimientos sísmicos (algunos de gran importancia). ¿Podrían haberse evitado las consecuencias de este terremoto o la fuerza desatada es tal que no se podría haber hecho nada?

A. F.: Japón es un país muy avanzado en arquitectura antisísmica; incluso las centrales nucleares están adaptadas a esos seísmos. Este tipo de arquitectura preventiva se hace siempre en unos parámetros sobre una catástrofe potencial, en base a unos escenarios de máxima actividad sísmica. Pero, en el caso de Japón, la magnitud y el tsunami generado han tenido tales dimensiones, que no se habían previsto esas consecuencias. Por muy preparados que hayan estado, la catástrofe ha sido de tal magnitud que ha superado las previsiones humanas, especialmente en lo referente al tsunami y la protección de los equipos auxiliares de refrigeración.

Javier Lario, Profesor de Geodinámica de la Facultad de Ciencias de la UNED, y experto en Riesgos Geológicos, participó hace un año en el Equipo Internacional de la UNESCO que realizó un reconocimiento de los daños del tsunami de Chile. También hemos querido contar con sus conocimientos como especialista en estos temas.

J. L.: A este respecto, otro punto a tener en cuenta es que algunas de estas centrales se diseñaron hace más de 40 años, con unos datos sobre la sismicidad de la zona que no son los de ahora. El estudio del registro geológico ha permitido poder tener datos más allá de los obtenidos por registro instrumental o por documentos históricos. Habría que actualizar y revisar los protocolos y datos usados en su día. Por ejemplo, se acaba de publicar un estudio en Japón que indica olas de 25 metros causadas por un tsunami ocurrido en 1771, del que había poca documentación de campo. Con esos datos se podría haber realizado un diseño más conservador.

P: La pregunta va más allá. Es decir, ¿es capaz el hombre de enfrentarse a algo así y no salir terriblemente dañado?
A. F: No. Yo considero que el hombre es un aprendiz de la naturaleza, y que las fuerzas de la naturaleza son inmensamente más enérgicas que cualquiera de las previsiones humanas. La naturaleza siempre nos va a sorprender, y tiene muchísima más fuerza que lo que podamos prever. En el caso de Japón, los edificios exteriores de las centrales nucleares sí soportaron el envite y el movimiento; incluso, el núcleo y el edificio de contención. El problema ha venido después.

P: ¿En qué medida ha agravado la situación el tsunami posterior?
A. F.: Evidentemente, la catástrofe ha venido más por el tsunami que por el movimiento sísmico. El epicentro sucedió a 130 kilómetros de la costa y lo que ha generado la catástrofe ha sido el tsunami generado por ese movimiento sísmico. Y eso es lo que ha sucedido, también, en otros de los grandes terremotos de la Historia. En 1755, en el terremoto de Lisboa, el epicentro estaba a unos 800 kilómetros al sureste del Cabo de San Vicente, y de las 50.000 a 90.000 personas que fallecieron, unas 15.000 fueron a causa del tsunami. Y las ondas sísmicas, que atravesaron toda la Península, tuvieron repercusiones en toda España, sobre todo en la submeseta sur. Lo mismo ocurrió en Java-Sumatra, hace unos años. Lo que realmente genera la destrucción es el golpe de agua, y la resaca de ese agua cuando retorna hacia atrás. Son dos movimientos, el de avance y el de retroceso; tanto en uno como en otro se produce ese efecto. Ese mismo terremoto en un área continental despoblada no hubiese tenido esas consecuencias.

P: ¿Por qué son tan difíciles de predecir los terremotos?
J. L.: Depende de la fuente que origine el terremoto, no es tan difícil prever algunos parámetros. Existían artículos científicos que pronosticaban la magnitud y la zona donde ocurriría el siguiente terremoto en Haití o en Chile, realizados a partir del estudio de la energía liberada en terremotos anteriores, y que se ajustaron muy bien a lo que ocurrió en ambos casos en 2010. Se puede pronosticar, por estudios estadísticos, cada cuánto tiempo puede ocurrir un terremoto de una magnitud en una zona, pero el problema es predecir la fecha y el lugar exacto. Lo más efectivo es la prevención: ordenar y ajustar la actividad humana a la probabilidad de que ocurran eventos catastróficos en una zona, a través de la ordenación del territorio para las diferentes actividades, el establecimiento de unas normas de construcción, etc. Esto es aplicable a cualquier catástrofe natural: inundaciones, terremotos, volcanes,…Otro punto importante es la educación: en países donde conviven con estos eventos se enseña desde la escuela como actuar. En numerosas ocasiones esta educación a la población ha salvado muchas vidas.

P: ¿Siempre que el epicentro de un terremoto se sitúa en el mar se produce un tsunami?

J. L.: No, se necesita que haya un desplazamiento en la vertical del fondo oceánico. Aunque, en ocasiones, un terremoto puede ocasionar también grandes deslizamientos submarinos que sí pueden generar un tsunami.

P: ¿Cómo es posible que la ola no llegara a más allá de Japón (hacia el oeste)?
J. L.: La costa este japonesa es la que ha recibido el impacto del tsunami actuando de barrera. Una vez que la energía se ha liberado al llegar a la costa, esta se disipa. El propio modelo de propagación de tsunamis, como ondas al tirar una piedra a un lago, indica que las olas se han propagados en las otras direcciones hasta que han encontrado la costa de otros países.

P: ¿Y en España, son posibles los tsunamis?
A. F.: En España los tsunamis también han existido, y en todo el Golfo de Cádiz son muchos los ejemplos geomorfológicos que nos hablan de los tsunamis históricos y, por supuesto, a lo largo del Cuaternario. No es un fenómeno privativo de Asia, aunque sí es verdad que es una de las zonas con más riesgo de tsunami. Allí donde haya movimiento sísmico en el fondo marino, habrá (potencialmente) un tsunami.

J. L.: Los datos históricos e instrumentales indican más de 20 tsunamis en las costas españolas en los últimos 2.000 años, aunque no todos ellos han tenido consecuencias catastróficas. A partir de estudios geológicos se ha podido ampliar esta base de datos registrando, al menos, seis grandes tsunamis causados por terremotos de magnitud mayor que 7 en los últimos 6.000 años. Estos estudios, en los que participa la UNED, han sido publicados recientemente en la revista Quaternary International.
El terremoto de Lisboa provocó un tsunami en la costa sur peninsular que generó más de 2.000 muertos ya en 1755, sin la densidad de ocupación urbana de la franja costera que tenemos en la actualidad. El más reciente fue en 2003, cuando un terremoto en el norte de Argelia generó un tsunami que causó daños económicos en los puertos de Palma de Mallorca y Mahón, sin más consecuencias.

P: En algunos medios ha salido publicado que el terremoto, además, movió la isla de Japón, Honshu, 2,4 metros hacia es este. ¿Es eso posible?
J. L.: No es extraño; al fin y al cabo es un movimiento de la Tierra. Después del terremoto de Chile de 2010, la ciudad de Concepción se desplazó 3 metros de su localización original. Nosotros medimos también en Chile movimientos verticales (elevación del terreno) de 2,5 metros. Probablemente en Japón se hayan producido también áreas de elevación y hundimiento del terreno, en este último caso, favoreciendo la inundación después del tsunami.

P: ¿Por qué los daños en el terremoto de Chile de 2010 fueron mucho menores que los que se han producido aquí?
J. L.: Aunque el terremoto fue algo menor (con una magnitud de 8,8) y se midieron alturas de ola de 20 metros, es verdad que las pérdidas humanas fueron mucho menores. Por una parte, la llegada de la primera ola ocurrió cerca de tres horas después del terremoto, con lo que, aunque la alerta de las autoridades llegó tarde, la población conocía perfectamente que debían desplazarse a zonas más elevadas. El terremoto de 1960 (el mayor de la historia, con una magnitud de 9,5) y el de 1880 (también de magnitud 8,8) habían dejado marcado en la memoria histórica cómo actuar en estos casos; esto quedaba completado con la educación escolar y la existencia de planes y vías de evacuación. En el caso de Japón, también existe este entrenamiento de la población, pero la llegada de la primera ola se produjo a los 30 minutos del terremoto, con lo que los planes de evacuación no estaban plenamente operativos. Por otra parte, esta zona de Japón está densamente poblada, con núcleos importantes muy cerca del mar y a baja altitud (marismas, desembocaduras de ríos, llanuras costeras, etc.) muy vulnerables ante la llegada de un tsunami de estas características. La densidad y los núcleos de población en la región de Maule (donde se sufrió el mayor impacto del tsunami de Chile de 2010) es mucho menor. Existen otros parámetros, como la velocidad de llegada o la morfología de la costa, que pueden también influir en que los daños sean diferentes en tsunamis de características parecidas.

P: Es decir, que si la costa hubiera sido un acantilado…
A. F.: …El impacto hubiera sido menor, porque la ola no hubiera podido entrar hacia tierra adentro. Todo movimiento sísmico con epicentro en el fondo marino va a generar, necesariamente, unas tensiones y un movimiento del agua, que cruza los océanos. También hay que tener en cuenta otra dimensión, que es la distancia de la costa al epicentro.

P: El mundo está sorprendido por la entereza el pueblo japonés…
A. F.: Japón está en el peor sitio posible desde el punto de vista sísmico y climático, y aún así ha llegado a ser lo que es. No solamente está afectado por tsunamis o terremotos, sino también por inundaciones, nivosidad,… Todos los riesgos naturales, excepto la sequía, están presentes en Japón. Y su pueblo lleva conviviendo con ello muchos siglos; por lo tanto, se han tenido que acostumbrar a un medio físico inestable y peligroso. Así que la respuesta de la sociedad japonesa, por forma de ser y cultura, sólo podía ser la que ha sido.


Más info:Embajada de Japón en España
Comité Internacional de la Cruz Roja para la búsqueda de personas

martes, 21 de diciembre de 2010

Un viaje con mis RELATERs - ENEA (2)

Algunas entradas más del blog de RELATE...


Miércoles 17 de noviembre de 2010
Tercer día en Roma y esto es cada vez más interesante :)

No solo por tener la posibilidad de conocer la actividad científica desde dentro, estar en contacto directo con los investigadores (y constatar que son seres humanos como el resto de nosotros, aunque su cabeza 'funcione' de otra manera), sentir que estás en un entorno privilegiado o tener acceso a información que de otra forma sería una tarea bastante difícil; todo esto resulta muy interesante, también, por las relaciones que nosotros mismos (los participantes del proyecto RELATE) estamos estableciendo entre nosotros. Cada día tenemos la oportunidad de conocernos un poquito más gracias a que el programa nos permite disfrutar de esta bella ciudad por las tardes; así que no desaprovechamos la ocasión y nos organizamos para descubrir, poco a poco, los rincones de Roma (todos los que nos permiten nuestras cansadas pero jóvenes piernas). Fabiola nos dice siempre que uno de los objetivos de RELATE es que esta experiencia nos ayude en nuestro trabajo posterior, como periodistas, estableciendo contactos, conociendo más a fondo cómo funciona un centro de investigación… Pero yo añado un punto importante: la relación con mis compañeros. Aprendo cada día de sus experiencias, de sus diferentes puntos de vista acerca de la profesión y del mundo en general, y tengo la certeza que de este conocimiento mutuo saldrá más de una buena amistad duradera.

Pero volviendo al mundo empírico, hoy puedo contar que estoy un poco más tranquila. Aún no hemos encontrado ese “gran tema”, pero cada vez estamos más cerca. El día ha comenzado charlando con Ruchika Bagga, una estudiante de doctorado de la Universidad de la India, que forma parte de la unidad de espectroscopía de Mauro Falconieri gracias al programa de intercambio de la ICTP (International Center for Theoretical Physics), que permite a estudiantes extranjeros permanecer por un período de seis meses en las instalaciones de ENEA para así poder realizar sus estudios experimentales. En su proyecto (“Rare Eath Doped Nanocomposites. Optical and physical caracterisation”) prepara cristales, que son amorfos en la naturaleza (es decir, tienen una estructura desordenada) e intenta desarrollar alguna característica cristalina en la red del cristal, de forma que pueda desarrollar cristales a escalaa nanométrica. Al hacer esto, se puede mejorar la calidad de los cristales en aplicaciones láser, en usos biomédicos, etc.


Después, Flaminia ha seguido explicándonos algunas cosas de su trabajo en el laboratorio. Su investigación consiste en medir la difusión térmica (es decir el transporte de partículas en un fluido debido a las diferencias de temperatura en él) de la dispersión de titanio mediante técnicas ópticas, esto es, utilizando las técnicas laser. Pero antes de tomar estas medidas con la dispersión de titanio, debe medir la difusión térmica del etanol puro, simplemente para comprobar que la configuración láser que ha diseñado es la correcta. Ella conoce el valor de la difusión térmica del etanol (gracias a estudios anteriores de otros colegas) y, si al hacer las medidas, obtiene ese mismo dato con una muestra de etanol, sabrá que su configuración es correcta. Pero antes de empezar siquiera a hacer las medidas para el etanol, debe asegurarse de que los rayos de láser están todos en la posición correcta y perfectamente determinada. Esto lleva mucho tiempo y es necesaria una gran precisión y paciencia por parte del investigador, ya que cada vez que es necesario ajustar una lente, un espejo o un prisma, es necesario comprobar todo de nuevo. Pero lejos de parecer desesperante, resulta casi como resolver un caso de detectives.

Cada día aprendemos un poquito más, en gran medida gracias a la ayuda de Flaminia que está invirtiendo gran parte de su tiempo en explicarnos su labor en este gran puzle que es el proyecto NanoHex.

Mañana, más y mejor.




Jueves 18 de noviembre de 2010
Cuarto día... ¡La revelacion!

Albert Einstein solía decir que la mayoría de las ideas fundamentales de la Ciencia son esencialmente simples y que, en general, se pueden expresar en un lenguaje comprensible para cualquiera. Para mí, esta es la esencia del Periodismo Científico; y es la razón por la que (ahora puedo decirlo con total certeza) quiero dedicarme a esto.




Hoy, finalmente, hemos tenido una larga charla con nuestro tutor, Mauro Falconieri, y nos ha proporcionado una visión general sobre el proyecto en el que su laboratorio (el Laboratorio de Espectroscopía de Materiales Funcionales) está trabajando en este momento. De hecho, mi compañera Yolanda y yo estamos aquí para explicar al público en general en qué consiste esta investigación, y necesitábamos esta charla con Mauro, que nos ha aclarado todas las dudas que teníamos.

“NanoHex” es un proyecto de Nanotecnología cuyo objetivo es desarrollar un sistema de refrigeración para una amplia gama de usos industriales. Utilizando nanofluidos elaborados cuidadosamente, el proyecto intenta desarrollar procesos y productos más compactos, ligeros, energéticamente eficientes e inocuos para el medio ambiente. El proyecto engloba a 12 organizaciones diferentes de 6 países distintos, y es el proyecto de colaboración más grande del mundo en la investigación y desarrollo de nanofluidos refrigerantes.

Tras su extensa explicación sobre el proyecto, los tres mantuvimos una amistosa discusión acerca de la comunicación en Ciencia. A pesar de que tiene una hermana (Fabiola) que trabaja en Comunicación de la Ciencia, Mauro es un poco escéptico sobre este tema (aunque opino que es un comunicador muy bueno…). Él piensa que la gente en general no está realmente interesada en la Ciencia. Cree que cuando la gente pregunta a los científicos acerca de su trabajo, y ellos lo explican, la gente solo quiere saber si esa investigación podría ser útil para ellos de inmediato. Sin embargo, en muchos casos, las aplicaciones de la Ciencia no son inmediatas. Así que nosotras le contestamos que, precisamente, estábamos aquí para intentar reducir ese gap entre la Sociedad y la Ciencia, mediante el Periodismo Científico. Realmente, fue una discusión muy interesante :)

Más tarde, Mauro nos llevó al Laboratorio de termo-fluidodinámica aplicada a sistemas energéticos, perteneciente a la Unidad Técnica de Tecnologías Avanzadas para la Energía y la Industria (UTTEI), en donde se investiga acerca del comportamiento corrosivo de los nanofluidos cuando se hacen pasar a través de las tuberías.


Francesco D'Anibale, investigador principal del laboratorio, nos dio una explicación muy interesante al respecto.

Después de almuerzo, los RELATErs estuvimos trabajando en nuestra presentación del día siguiente. Creo que todos estábamos un poco nerviosos por este momento crucial, así que algunos decidimos hacer algo divertido por la tarde. Intentamos encontrar una famosa heladería en Roma, de la que nos habían hablado: “Giolitti”. Y debíamos estar muy cansados (¡por lo menos, nuestra mente!), ¡porque tardamos dos horas en encontrarla!
Pero el esfuerzo valió la pena. ¡¡Los helados estaban buenísimos!! Más de un@ repitió… :)



domingo, 19 de diciembre de 2010

Un viaje con mis RELATERs - ENEA (1)

Comienzo, con esta, una serie de entradas sobre mi "experiencia romana", tanto en lo personal como en lo profesional. Una semana en el Centro de Investigación de Casaccia (cerca de Roma) dan para mucho. Las primeras corresponden al blog que escribí durante mi estancia en Roma. Espero que las disfrutéis...

Lunes 15 de noviembre de 2010
Hoy ha sido un día muy largo y emocionante.

Hemos comenzado nuestra aventura en el Centro de Investigación de Casaccia (pertenecienta a la ENEA, la Agencia Nacional Italiana para las Nuevas Tecnologías, la Energía y el Desarrollo Económico Sostenible) con gran expectación. De entre mis compañeros, soy la única que proviene de una carrera científica y eso, en algunos momentos me aporta ciertas ventajas (porque quizá entiendo mejor algunos temas), pero en otros veo que ellos tienen mucha más soltura que yo, por ejemplo, a la hora de hacer preguntas que le pueden interesar al ciudadano de a pie.

El centro de Casaccia es enorme, como una pequeña ciudad. Trabajan aquí más de 1000 personas, en un entorno envidiable, repleto de árboles y zonas verdes, donde se respira un ambiente grato entre las personas. Después de conocer a nuestros tutores y anfitriones, hemos dedicado la mañana a conocer más de cerca el trabajo que se realiza en el centro de investigación. En primer lugar, hemos visitado la Planta Solar Termodinámica , donde el Dr. Luca Rinaldi nos ha explicado de una manera bastante clara cómo se puede generar energía sin apenas tener un impacto en el medio ambiente. Los enormes espejos parabólicos enfocan los rayos de sol hacia una larga tubería de color negro y recubierta por una capa hecha de un material transparente (entre las cuales hay vacío), la cual deja pasar el menor calor posible al entono; de esta manera, el agua que viaja por dentro de estas tuberías puede alcanzar valores muy altos, de tal forma que se genera el calor limpiamente, calor que se puede utilizar de forma directa. Además, este calor se puede almacenar en “tanques”, para utilizarlo posteriormente en los días en los que no hay sol (como el de hoy).

Después, hemos conocido a la Dra. M. L. Mongelli, que nos ha explicado las investigaciones que se llevan a cabo en la Sala de Pruebas Sísmicas y Dinámicas. Este laboratorio tiene la importante misión de reforzar estructuras arquitectónicas para que sufran los menos daños posibles en caso de movimiento sísmico, algo a lo que Italia está habituada y que hace dos años sufrió de forma catastrófica en la región de L’Aquila. Este laboratorio tiene dos tareas importantes: por un lado, implementar sistemas en edificios ya construidos y de importancia histórica y arquitectónica, de manera que los movimientos sísmicos les afecten lo menos posible; y, por otro, aplicar otros sistemas de aislamiento sísmico en edificios de nueva construcción. La curiosidad política del asunto es que la mayoría de estos sistemas que aquí se estudian son exportados, principalmente, a países como Japón; pero en Italia apenas se implementan, a pesar de ser una zona sísmicamente muy activa, como lo es todo el Mediterráneo.

Por último, pero no por ello menos interesante, los doctores P. D’Atanasio y A. Zambotti nos han mostrado cómo funciona y para qué sirve una Cámara "Semi-Anecoica". Todos los aparatos que funcionan con electricidad emiten cierta radiación electromagnética. ¿Qué pasaría si en un portaaviones, el sistema de radar emitiera algún tipo de radiación que interfiriera con otros instrumentos como, por ejemplo, aquellos que manejan el armamento militar? Podemos imaginarnos que las consecuencias podrían ser terribles. Por eso es tan importante averiguar qué tipo de radiación, y de qué intensidad, emite cada aparato electrónico que se utiliza no solo en el entorno militar sino también en la industria civil. Para conseguir las mejores condiciones para emular a la realidad, los investigadores de este laboratorio llevan a cabo sus mediciones dentro de una Jaula de Faraday, esto es, una habitación forrada de paredes metálicas en su exterior donde es imposible dejar entrar la posible radiación electromagnética que provenga del exterior. Del mismo modo, el interior también está forrado, en las cuatro paredes y el techo, por un material absorbente, de tal manera que la radiación electromagnética no pueda rebotar en ellos y perturbar, así, las mediciones. La única parte del interior que no está forrada de este material es el suelo, y la razón es que se necesita emular el peor caso posible, que es cuando el suelo es conductor. Esto se hace así porque en el “mundo real” la mayoría de los suelos que estos aparatos se van a encontrar serán conductores de la electricidad (suelos mojados, con algún componente metálico, rejillas metálicas,…).




Pero todo esto es solo una pequeña parte de lo que se 'cuece' aquí en el Centro de Investigación de Casaccia. Estoy segura de que en los próximos días voy a disfrutar mucho más. Y aquí estaré para contároslo...






Martes 16 de noviembre de 2010
En España las facultades de Ciencias están llenas de mujeres; en las clases de Biología, Física o Química predominan las estudiantes femeninas frente a los masculinos. Sin embargo, en los laboratorios y unidades de investigación la presencia masculina es mucho mayor que la femenina. ¿Qué es lo que ocurre con las mujeres investigadoras? ¿Es que la investigación científica no interesa a las mujeres españolas? En absoluto. Lo más seguro es que se deba a motivos sociales, culturales y/o políticos. Y según nos cuenta Fabiola (nuestra anfitriona de ENEA/RELATE en lo periodístico), en Italia ocurre lo mismo. Sin embargo, esto no es así en el lugar de trabajo de Mauro Falconieri, director del Laboratorio de Espectroscopía de Materiales Funcionales y nuestro tutor aquí en la ENEA. En este laboratorio colaboran con Mauro tres mujeres (Rosaria D’Amato, Flaminia Rondino y Ruchika Bagga), aunque a ellas no les importaría en absoluto tener un compañero masculino…

Como nos cuenta Mauro, la espectroscopía es la rama de la ciencia que estudia cómo se comporta la materia cuando interacciona con la luz, es decir, cuando se le aplica una energía. Se trata de una disciplina muy amplia que utiliza la luz (mediante láser, principalmente, pero también mediante lámparas) como herramienta para estudiar las distintas propiedades de la materia. El tipo de fuente de luz que se utiliza en un experimento o en otro depende de la magnitud de los componentes de la materia que se quiere estudiar. En una primera aproximación al trabajo que se realiza en el laboratorio, Mauro nos explicó el funcionamiento y la utilidad de los instrumentos que utilizaban para realizar sus experimentos. Y fue muy interesante comprobar que en apenas unos metros cuadrados se podían realizar tantas investigaciones a la vez, sin que se molestaran unos a otros.


Ha sido una mañana agradable también en el aspecto humano. Este laboratorio está en contacto directo con otros laboratorios y unidades de investigación, tanto aquí en Casaccia como en Frascati (otra de las sedes de la ENEA, en donde están ubicados la mayoría de los laboratorios dedicado al estudio de materiales). Así que compartimos con ellos la sana costumbre de quedar a tomar el café de media mañana con sus compañeros de Casaccia. Estoy segura de que, si fuera posible, lo harían también con los de Frascati, pero está al otro lado de Roma, a más de 50 km de distancia…


Yolanda (mi compañera) y yo tenemos una gran dificultad con nuestro tema de estudio, porque las investigaciones que se llevan a cabo en el laboratorio de espectroscopía están en una fase bastante inicial; así que las aplicaciones prácticas de sus resultados aún no están absolutamente definidas. Así que aún seguimos buscando “la historia” que será el leit motiv de nuestro trabajo. Pero no desesperamos; la encontraremos…









miércoles, 5 de mayo de 2010

“Una de las cualidades más importantes en un meteorólogo es su intuición”


Desde los símbolos de “sol y nube” de Mariano Medina hasta las modernas imágenes de satélite, la meteorología ha sido una de las ciencias que han generado mayor provecho a la sociedad. Pero conocemos tan poco de esta ciencia, de sus métodos y de sus profesionales, que seguimos diciendo injustamente “la culpa es del hombre del tiempo, que se equivocó”.


Una de las secciones más leídas en cualquier periódico es “El Tiempo”. Y una de las frases que más se repiten entre los ciudadanos cuando hacen planes es “¿Qué tiempo hará mañana?”; sobre todo si esos planes incluyen maletas. Es decir, que “sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”, como dice el refrán. Pero, ¿qué sabemos realmente de la meteorología? ¿Y del oficio de meteorólogo? ¿Existen empresas privadas en España que se dediquen a ello? ¿O acaso la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) cubre toda la información que aparece en los medios? Si le dedicáramos unos minutos a estas cuestiones, nos sorprenderíamos de la enorme dificultad que supone predecir el tiempo que va a hacer mañana (no digamos dentro de una semana) y de la pasión que le ponen a su trabajo los “hombres y mujeres del tiempo”.

Hemos dejado atrás un invierno “movidito” en el que han convivido las grandes nevadas con las temperaturas de manga corta en algunos casos. Y para rematar, cuando ya nos las prometíamos felices con el calor primaveral, las cenizas de un volcán islandés han “desbaratado” a Europa a lomos de un viento travieso. “¿Tú sabes que las glaciaciones están provocadas por los volcanes? Imagínate que hubiera veinte volcanes como el Eyjafjallajökull entrando en erupción. Las cenizas de esos volcanes taparían la luz del Sol y podrían cambiar totalmente el clima”. Con esa seguridad cuenta Beatriz Gigosos Sáinz, físico y experta en meteorología de la empresa MeteoGroup España, las consecuencias de lo que hipotéticamente pudo haber ocurrido hace millones de años en glaciaciones pasadas.

Uno podría preguntarse qué es lo que le pasa a alguien por la cabeza para querer trabajar en un oficio en el que todo el mundo te mira con desconfianza y donde, sea como sea, parece que siempre tendrás la culpa de lo que ocurra (o no ocurra). Pero escuchando a Beatriz, uno entiende que existe algo más que una vocación de servicio público. “Gracias a un curso muy básico de meteorología que hice siendo estudiante de Físicas y a una estación meteorológica que había en el museo CosmoCaixa, donde estuve con una beca durante unos meses, me empezó a picar la curiosidad por esta ciencia.” Allí, entre el pluviómetro (instrumento que mide la cantidad de precipitación), el heliógrafo (que mide las horas diarias de Sol), el barómetro (la presión atmosférica),…, nació su afición. Un máster en Medio Ambiente del Instituto Meteorológico (hoy, la AEMET ) terminó de darle el empujón definitivo, hasta hoy que forma parte de una de las pocas empresas de meteorología ubicadas en Madrid.

En una sociedad en la que la gente tiene afición por el fútbol, o por determinados programas de televisión, o por las redes sociales, no parece muy común la afición por la meteorología. Según Beatriz, una de las posibles razones de que no se tome muy en serio a esta ciencia en España es que no existe una titulación universitaria de grado superior, como en otros países europeos y americanos. Se accede a la profesión a través de masters. “De hecho, sólo eres meteorólogo si apruebas una oposición, que te da acceso a trabajar en la AEMET”, aclara. Desde edades tempranas, en el colegio, en el instituto, mediante talleres científicos, etc., cree que sería fácil meter a los estudiantes el gusanillo de la meteorología. Los medios de comunicación también podemos hacer mucho al respecto, más allá de la mera información meteorológica. La televisión, por ejemplo, llega a todos los hogares. “Creo que a veces se hace excesivamente largo el tiempo que emplean algunas cadenas a la información meteorológica. Es interesante cuando se explica por qué ocurren las cosas. El problema es que la gente que ve esos espacios al finalizar el informativo lo que simplemente quiere es saber qué tiempo va a hacer mañana. Habría que promocionar, también, otros espacios”, se lamenta. En algunas cadenas ya se están introduciendo explicaciones divulgativas (con más o menos ingenio) en los propios espacios dedicados a la información meteorológica, con aclaraciones sobre los porqués de las situaciones que se observan o que se espera que sucedan. Internet es otro medio de comunicación importante en lo que se refiere a la divulgación científica, y en lo meteorológico no se queda atrás. En su página web, MeteoGroup aporta su granito de arena en este sentido ya que, además de la información meteorológica, se pueden encontrar artículos donde los propios expertos explican fenómenos como ‘El Niño’ o el calentamiento global. También la AEMET publica artículos y vídeos divulgativos en su página, además de información sobre congresos y conferencias relacionados con esta ciencia. Por otro lado, existen portales en la red dedicados a ella, como Meteored.com, que añaden un toque más fresco con sus noticias y curiosidades, además de propiciar la participación del ciudadano en los foros (en los que también participan los propios meteorólogos, y no solo internautas aficionados a la meteorología), o Divulgameteo.es, página personal de José Miguel Viñas, físico y colaborador habitual de RNE en diferentes secciones de divulgación meteorológica.

Además de la pública AEMET y la mencionada MeteoGroup, existen pocas empresas en España dedicadas a ofrecer servicios meteorológicos. Borrasca está entre las más significativas, junto con Meteosim, Meteora o Meteológica. Pero, ¿cómo trabaja una empresa de estas características? ¿Qué herramientas emplea para realizar sus predicciones? Y en pleno siglo XXI, ¿de verdad es tan difícil hacer predicciones?

Reconozco que me sorprendí cuando nuestra experta me confesó que una de las principales características de un buen meteorólogo es la intuición. “Muchas veces, cuando miras imágenes de satélite debes valerte un poco de tu intuición, por haber visto situaciones similares anteriormente, de hacia dónde se van a dirigir esas masas de aire que estás observando”. Es decir, en realidad es una intuición basada en la experiencia y el conocimiento, algo muy común en el trabajo de la mayoría de los investigadores científicos. “La meteorología es una ciencia”, comenta. “Se trabaja con distintos modelos. No existe un modelo fiable al cien por cien, y hay ocasiones en que uno de esos modelos funciona mejor que otro, sin una razón aparente.” La experiencia es la que va a marcar la decisión que se tome a la hora de fiarse más de un modelo que de otro en una situación determinada.

Y eso teniendo en cuenta que nunca se van a dar dos situaciones idénticas, pero sí similares, en dos momentos diferentes.

Otras cualidades importantes en un experto en meteorología son la capacidad de abstracción y la visión espacial, imprescindibles para poder imaginar una situación en tres dimensiones a partir de las imágenes observadas en dos dimensiones (imágenes de satélite, de radar, etc.). A esto habría que añadir la capacidad para poder averiguar cómo un fenómeno atmosférico que pueda ocurrir a cinco mil metros pueda verse reflejado en la superficie. O cómo van a desplazarse los vientos en las diferentes capas de la atmósfera. La naturaleza siempre tiende al equilibrio, y por eso las masas de aire se desplazan de un lugar a otro, buscando ese equilibro entre temperaturas y entre presiones. Pero la atmósfera no es perfecta e intervienen en ella multitud de factores y variables; lo que allí ocurre es producto de la interacción del aire con el mar, con la tierra y con la biosfera, por lo que “es complicadísimo saber lo que sucede a cinco mil metros, a tres mil e, incluso, a mil”, comenta. Y añade: “Las ecuaciones de la atmósfera, con las que trabajan los modelos meteorológicos, no están resueltas.” Muchas de esas variables atmosféricas no están reflejadas en las ecuaciones por lo que, en realidad, son las simplificaciones de estas ecuaciones las que se resuelven en los modelos. Ni siquiera la alta tecnología informática es suficiente para resolver estas ecuaciones de forma exacta. “Hoy día, los mayores ordenadores que hay en el mundo se dedican al pronóstico del tiempo”. Pero no se trata sólo de un problema tecnológico en sí; según explican los expertos, las ecuaciones son divergentes: partiendo de dos situaciones atmosféricas muy similares, a largo plazo, se puede llegar a resultados completamente diferentes.

Además del mapa de isobaras, donde se puede “ver” lo que ocurre en la superficie y en otros niveles de la atmósfera, los meteorólogos utilizan como herramientas de trabajo las imágenes de satélite, las imágenes de radar y modelos que les suministran los valores de las diferentes variables (como la temperatura, la velocidad y la dirección del viento, la humedad, la temperatura de rocío, la presión,…) en distintos niveles de la atmósfera.

Izda.: Imagen del canal infrarrojo del satélite Meteosat-9, procesada para darle color.
Dcha.: Composición RGB en la que se mezclan varios canales del satélite Meteosat-9,
que nos da una idea de las características de las masas de aire y de la nubosidad.
Imágenes de las 23h del 3 de mayo de 2010. Fuente: AEMET

Estos modelos, además de utilizar las ecuaciones de la atmósfera, introducen a su vez sus propios parámetros. En esencia, un modelo meteorológico es un programa en el que se resuelven las ecuaciones físicas del movimiento, de la conservación de la energía y de conservación de masa de la atmósfera, y en el que se introducen unas condiciones iniciales que se basan en las observaciones reales de las estaciones meteorológicas. Como resultado se obtiene una red tridimensional que divide el espacio, y que da el valor de cada variable para cada uno de los puntos de esa red. Es curioso saber que un modelo de este tipo puede darnos la información futura, pero también la pasada; esta información resulta útil, por ejemplo, para conocer la tendencia de los vientos en un lugar proyectado para un futuro parque eólico. De todas las variables que se pueden obtener, las relativas al viento son las más importantes, ya que nos dicen cómo se van a mover las masas de aire, que es, en definitiva, en lo que se basa la meteorología.

La cantidad de información que se introduce en los modelos y la que se obtiene de ellos es inmensa. En España no tenemos un modelo propio, sino que participamos en uno, el HIRLAM (“High Resolution Limited Area Model”), mediante un convenio que tenemos con otros países del entorno. En la página web de la AEMET se pueden observar los distintos resultados (en forma de mapa) de este modelo, según la fecha y hora de predicción, y a diferentes niveles de altura (y, por tanto, de presión, ya que a mayor altura tendremos menor presión) en la atmósfera.

Los meteorólogos ponen mucho énfasis en aclarar un punto importante: un meteorólogo no es un adivino. Su trabajo se basa en los resultados que se obtienen de esas ecuaciones, en los mapas de isobaras (que también son predicciones a partir de unas ecuaciones); no se basa sólo en la experiencia (“entonces, sería un pastor”), sino que utiliza la ciencia para hacer sus predicciones. “Una predicción exacta en el tiempo es imposible”, comenta Beatriz, “y esto es algo que los clientes suelen entender”. Aunque no es raro que, en ocasiones, requieran información tan concreta como en qué momento preciso comenzará a nevar para tener a punto las máquinas quitanieve, por ejemplo.

A la pregunta de si creen que la sociedad es consciente del trabajo del meteorólogo, la mayor parte de ellos responde que no. “Muchos piensan que las imágenes del satélite nos dan la predicción del tiempo”, se lamentan. “Pero las imágenes de satélite son imágenes reales, no dan un pronóstico por sí solas. Se necesitan los modelos y las ecuaciones atmosféricas.”

La meteorología es una ciencia sumamente importante en nuestras vidas, casi a la altura de la medicina o de la tecnología. Puede salvar vidas, por ejemplo, cuando predice con la suficiente antelación un huracán, un ciclón o un tornado. También es fundamental saber cuándo van a producirse las olas de frío y de calor. Las grandes nevadas, con sus problemas sociales añadidos (aislamiento, problemas de tráfico, accidentes,…) tienen en los meteorólogos a su mayor enemigo, ya que proporcionan la información necesaria para que administraciones públicas y empresas privadas puedan prevenir las situaciones de emergencia. En definitiva, se trata de un servicio público. “Es una profesión dura, en la que se trabaja mucho. Pero al mismo tiempo, es muy interesante y continuamente estás aprendiendo cosas nuevas. Es un mundo fascinante.” ¿Y qué les motiva a los meteorólogos? “Acertar en un pronóstico. Que el cliente te llame y te diga que lo has clavado”.



jueves, 18 de marzo de 2010

Toda la información en la palma de la mano


P. Menudo problema si se pierde...
R. Sí... es mejor que no la pierdas.”



Interesante esta entrevista que le hace hoy EL PAÍS a Heli Arari, fundador y consejero delegado de SanDisk, compañía que se ha convertido en el mayor fabricante mundial de tarjetas de memoria y pen drives USB.

En ella, el entrevistado aporta ideas tan sugestivas como que "toda la información del cerebro humano cabe en una caja de cerillas". Además, habla de la posibilidad de que existan en un futuro tarjetas de memoria más pequeñas que las micro-SD; o de la línea menos conocida de la marca, los reproductores MP3 “Sansa Clip”, mucho más económicos que los famosos iPod; o de las unidades de memoria de estado sólido, que en el día de mañana podrían sustituir a los discos duros que se utilizan hoy.



Fuentes:

EL PAÍS


ciao!

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